En 2026, la FIA implementó el mayor cambio reglamentario de su historia moderna, entre ellos se redefine por completo por dentro la forma en la que los monoplazas generan y gestionan su energía a nivel mecánico y aerodinámico.
Este sistema se basa en un equilibrio entre la combustión interna y la energía eléctrica. Ya no se trata solo de quemar combustible; se trata de un ecosistema donde cada frenada y cada aceleración son vitales para mantener la velocidad.
¿Cómo funciona el corazón de un monoplaza actual?
1. El Motor de Combustión Interna (ICE) y el turbo
En el centro del coche sigue latiendo un bloque V6 turboalimentado de 1.6 litros. Sin embargo, su rol ha cambiado. Antes era el proveedor absoluto de la potencia bruta; hoy, su prioridad es maximizar la eficiencia energética.
Alimentado por combustible sostenible, se estima que el ICE produzca alrededor de 400 kW (unos 540 caballos de fuerza), una reducción frente a generaciones anteriores con restricciones de flujo y energía más estrictas.
El turbo sigue comprimiendo el aire que entra a los cilindros para maximizar la explosión, pero este año se enfrenta nuevamente al turbo lag (retraso del turbo).
2. El MGU-K: el gigante eléctrico
El MGU-K (Motor Generator Unit - Kinetic) es un motor eléctrico conectado directamente al cigüeñal del motor. Su función principal es doble:
- Recuperación: cuando el piloto frena, el MGU-K actúa como un generador, convirtiendo la energía cinética que de otro modo se perdería en calor en los frenos, en electricidad que se almacena en la batería.
- Despliegue: al acelerar, esa electricidad se envía de vuelta al MGU-K para impulsar las ruedas traseras.
La noticia de 2026 es que la potencia del MGU-K casi se ha triplicado, pasando de 120 kW a unos brutales 350 kW (aprox. 470 caballos de fuerza). Esto significa que casi la mitad de la potencia total del monoplaza proviene ahora de frenar y regenerar energía.
3. El adiós al MGU-H
Si seguías la F1TM antes de 2026, recordarás el MGU-H (Motor Generator Unit - Heat). Este componente se conectaba al turbo, capturando la energía de los gases de escape calientes y usándola para mantener el turbo girando, reduciendo prácticamente por completo el turbo lag.
Entonces, ¿por qué la FIA lo eliminó? Por su extremo coste, peso y nula relevancia para los coches de calle convencionales. Eliminar el MGU-H simplificó el motor y fue la clave para los competidores.
Se traduce en que las salidas desde la parrilla son ahora increíblemente difíciles. Sin el MGU-H para mantener el turbo girando de forma constante, la gestión del torque y la respuesta del acelerador será más delicada en arrancadas y aceleraciones lentas.
4. La batería (Energy Store)
Toda la energía eléctrica va a una batería de litio que, aunque es diminuta comparada con la de un coche eléctrico de calle, se carga y descarga a un ritmo frenético. Los pilotos ahora disponen de diferentes modos de despliegue de energía.
El sistema turbo híbrido de 2026 exige a los pilotos ser maestros de la gestión. Con el MGU-H fuera de la ecuación y un MGU-K bestial de 350 kW, el rendimiento en carrera ya no depende solo de tener el mejor motor, sino de la inteligencia algorítmica y humana para decidir cuándo y dónde desplegar o guardar la energía.